Santander es el destino de nuestra travesía por el Cañón del Chicamocha. La recorremos a lomo de mula por el camino real de Lengerke: senderos de piedra que trazaron los indígenas Guane hace más de mil años, que después usaron los españoles y que en el siglo XIX reconstruyó el alemán Geo von Lengerke para mover el comercio de la región. Hoy los caminamos al paso de la mula, como se hacía entonces.

Mesa de los Santos
Donde empieza el camino
Para los Guane era un lugar sagrado; por eso hay pinturas rupestres en sus rocas. Desde aquí arranca el tramo de camino real mejor conservado de Santander, restaurado en 2019.

Jordán y el Puente Lengerke
Al fondo del cañón
Bajamos entre cactus, roca viva y tierra amarilla hasta Jordán. Se cuenta que el Puente Lengerke fue el primer peaje de Colombia: se pagaban cinco centavos por cada mula cargada de tabaco rumbo a Bogotá.

Villanueva y Barichara
La subida del cañón
Subimos con el Chicamocha abierto hasta Villanueva y luego a Barichara, que en lengua guane significa “lugar de descanso”. Es un pueblo de piedra, conocido por sus talladores; a sus habitantes les dicen patiamarillos por el color ocre de la tierra.

Cabrera
El último tramo
Unos 7 km de camino real entre Barichara y Cabrera, el pueblo conocido como la Posada de Puertas Abiertas. Por estas rutas salían hacia el mundo el tabaco, el algodón, la quina y el oro.
Datos para el camino
- La red de caminos de piedra que reconstruyó Lengerke supera los 1.000 km, y buena parte sigue en pie.
- Por estas trochas, se cuenta, llegó un piano de cola desde Hamburgo hasta las montañas de Santander.
- Los Guane fueron grandes tejedores: su algodón llegaba por intercambio hasta los Muiscas.
- El brillo de algunas piedras del cañón es mica, la misma con la que los Guane hacían brillar su cerámica.
Cómo llegar
Nuestros viajeros llegan en carro o en avión; el aeropuerto más cercano a la Mesa de los Santos es el de Bucaramanga. Al confirmar tu grupo te orientamos sobre cómo llegar al punto de inicio.
Qué llevar
El camino es cálido y por momentos exigente. Viajamos ligeros, con una maleta pequeña tipo morral: ropa cómoda para varios días, chaqueta liviana para la noche, vestido de baño, sombrero o gorra, botas o zapatos cómodos, bloqueador solar y repelente.



